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Alex Eugenio

Guayaquil, Ecuador

Fav Tracks:

  • Caminando La Vida
  • Serenata (Para Los Dos)
  • CompaƱera
5400

Aurora

Alex Eugenio

(2018)

por: Andres Vargas

12.Jul.2018

En 2017 y tras el lanzamiento de “Amándonos los dos” y “Corazón Abandonado”, Alex Eugenio cautivó la atención de la escena por medio de la canción, el recuerdo y la añoranza de tiempos pasados. Ahora a mediados de 2018, después de varios conciertos en intimidad con el público, el cantante guayaquileño presenta Aurora, disco que se encuentra bajo el sello Poli Music y que fue producido por Mauro Samaniego y Raúl Molina.

 

De principio a fin el disco nos presenta a un Alex Eugenio devoto del pasado, de las tradiciones y del bien estar. “El romántico de la perla” esta notoriamente enamorado del Amor, Eros lo ha cautivado y ahora el cantante de pulcras cualidades vocales le sirve de mensajero. El disco inicia con Alex cantando en intimidad, anunciando el valor, que, en su discurso, tiene el amor. No pasa mucho tiempo hasta que la canción explota en algarabía, en baile, en fiesta. La dinámica de la primera canción “Caminando la vida” define los limites en que el disco existe; entre la nostalgia, la intimidad del amante y el júbilo latinoamericano.

 

Con el pasar de las canciones, la música de Alex Eugenio se convierte en un cofre de nostalgia que lleva en su interior valores y sensibilidades de tiempos tan distantes como familiares. Sinceridad, honestidad, incondicionalidad y otro sin fin de “nobles pasiones” se hallan al interior de Aurora. El cantante guayaquileño parece haber emprendido la ambiciosa tarea de recordar a su generación que la caballerosidad y la nobleza –en el sentido más ideal posible- son parte inescrutable de la cultura del amante ecuatoriano.

 

 

Aurora florece con raíz en la canción popular latinoamericana del siglo XX. Se escucha en el fondo a Los Tecolines, Antonio Badu, el Trio los Panchos entre otras emblemáticas reservas del bolero que la gran mayoría hemos escuchado en la casa de nuestros abuelos alguna tarde de domingo. Alex media entre el pasado y el presente a partir de la incorporación de elementos que funcionan en rol de otros, por ejemplo, guitarras en lugar de vientos o armonizaciones de su propia voz en lugar de armonización en trio o cuarteto. Otro elemento que sirve de unificador es el sonido y tratamiento de la voz que no escatima a la hora del uso de efectos. La mezcla entrega un producto que suena controlado, limpio y definido. La amalgama es eficaz, las fichas del rompecabezas encajan con holgura y no se escucha forzado en ningún momento, el resultado es un producto homogéneo.

 

El disco tiene tanto de sofisticado como de pícaro. Termina siendo elegante sin ser aburrido. Aurora se caracteriza por ser un disco gentil, que con garbo gestiona elementos cuidadosamente seleccionados para funcionar en favor de la voz del cantante. Por momentos el cuidado en la ejecución y la mezcla terminan suavizando las pasiones del “Romántico de la perla”. Si bien la exageración hubiese sido una decisión arriesgada a caer en el cliché, un poco más de libertad hubiera despertado en mí otro grupo de sensaciones que se pueden experimentar al ver a Alex Eugenio en vivo, show que recomiendo para ver al artista en su extensión completa. En suma, Aurora mantiene la energía siempre fresca cual brisa costeña; para tomar sol, para montar la parrillada con los amigos, para disfrutarse uno mismo o, dependiendo del caso, para dedicarlo a un afecto.

 

El Aurora es en un fenómeno que se experimenta por breves periodos de tiempo y que se manifiesta allá en el horizonte. Alex Eugenio tiene la virtud de extender el tiempo que dura el Aurora por aproximadamente 27 minutos. Durante el transcurso del disco, parece lógico y hasta verdadero que existan sentimientos ideales de honestidad, pureza y ausencia de intereses, que el tinder no existe y que la tasa de divorcios no ha aumentado con angustiante constancia durante la última década. La música del “Romántico de la perla” busca recuperar alegrías y amores retratados en polaroid. Pasiones en que la gente aún se vea a los ojos, la única luz sea de luna y que duran hasta el último suspiro a ritmo de bolero.