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Da Pawn

Quito, Ecuador

Fav Tracks:

  • Cometas
  • Voces Difusas
  • La Muerte
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Pistola de Balín

Da Pawn

(2018)

por: Raúl Molina

25.Jun.2018

Si analizamos de manera prudente y lógica cualquier expresión artística, seguramente llegaremos al resultado más o menos organizado de la crítica en defensa de nuestra verdad, la que creamos en base a experiencias y perspectivas personales. Se habla de la música como la verdad más directa en cuanto a la comunicación sentimental se refiere, y es que cuando hablamos de la forma tradicional de la canción con lírica, versos, coro, etc, nos damos cuenta de lo práctico que es para el oyente conectar de manera inmediata, incluso hasta con el título del tema. Soy de esos que la banalidad del análisis le sobra, como bien dice el dicho “de los que les busca la quinta pata al gato” y temo siempre defraudarme cuando creo que todo tiene un porqué y que ese acorde que suena, con la ausencia de algún registro, fue pensado para que la lírica encaje a la perfección con el sentimiento a denotar… pero bueno, eso suele ser mi cabeza jugando a la lotería de lo que es y de lo que imagino que es y a lo mejor todo es más sencillo como escuchar, callar la mente y disfrutar. La cosa es que para eso me pidieron que haga esta reseña, crítica o como ustedes quieran llamarle, para que en este pedazo blanco de mi computadora apunte lo que yo crea acerca del último trabajo de Da Pawn “Pistola de Balín”.

 

Era finales del 2012, cuando conocí a Mauricio Samaniego, vocalista y compositor de la banda, no está demás decir, productor de esos que no tienen barreras y se lanzan al vacío y logran una caída limpia, llena de influencias pero con una personalidad propia e impecable. Soundcloud, de las mejores plataformas para que de una manera informal, pero sobre todo sincera podamos exponer nuestra música al mundo, me llevó a hacer click con las composiciones de este pana flaco, de estatura mediana, que parecía siempre andar divagando sobre la tristeza más común del joven promedio de los primeros pasos en los 20, yo como buen sufridor, creí haber encontrado una excusa más para no estar solo en esa bola de mierda, en la que se encuentra cualquier excusa para sufrir a “media llave”, o sea, sufrir suave y con música tan bacán como ésta. Me acuerdo de “Rutas para no volver”, con su estética tan casera, tan “indie”, que sumaba un valor real a la pequeña habitación en la que se escuchaba a Mauro grabar todos estos demos, sin duda una estética que a lo mejor, no fue ni pensada, pero funcionaba a la perfección.

 

Ustedes dirán para qué tanto preámbulo, pues creo yo que no existe cosa más linda que poner en contexto lo que se va a decir, la obra de las que les voy a hablar. “Pistola de Balín” es un regreso, un regreso al origen de una banda que representa mucho en nuestra escena, es la madurez de un trabajo que fue a lo más profundo, probó, por ejemplo, en “Verano en Coma” una estética diferente, bastante más sintetizada, de cierta manera ordenada y muy limpia, un disco que igual me lo gocé de arriba abajo, pero que de alguna manera regresó, con este nuevo álbum a esa forma informal y única de la composición de Da Pawn, fórmula en la que no cabe un verso y un coro, en la que hay un chorro de letra regada con sentido y las melodías resultan tan fuertes que obligan a corear párrafos enteros, guitarras acústicas que guían las canciones, pequeños destellos de líneas armonizadas bastante rockeras, batería con excesiva participación y esos ambientes largos que divagan y se generan con el juego de dinámicas sutiles.

 

 

 

El 25 de mayo de este año se lanzó “Pistola de Balín”, de principio a fin una obra que encierra un mar de sentimientos, cada uno dibujado canción por canción con esa característica de la banda; con melodías pastosas y ese amalgama bien logrado de distintos motivos de guitarras o teclados, que suelen ser imperceptibles, melodías que responden a otras y aparecen en un estéreo bien logrado en cuanto a la mezcla, sumado a la forma en la que asoman transiciones entre algunos temas, por ejemplo, el final de “La Muerte” en transición a “Tres” que también puede ser percibido como un outro, como en especie de cierre a un título oscuro que se escribe o al menos se cierra con una invasión de delay en un solo abierto que no respeta nada, que perfectamente finaliza con la línea de bajo connotando soledad, vacío, caos y tal vez descomposición. No está demás mencionar los drum machines que quedan del paso en “Verano en Coma” que no necesariamente convierte a este disco en una fusión electrónica, pero abre una puerta a más texturas que suman para redondear la ausencia de registros, de la cual les hablaba al principio, por ejemplo, en “Crimen”, “Cometas” y “Un Momento”.

 

Tema a tema podemos experimentar lo admirable de una buena composición, lo crudo que es este disco y lo importante que es lograr melodías que, sin necesidad de letra, muchas veces, logren acoplarse a un solo mensaje y se unifiquen al mismo tiempo con la música, la forma en la que se logra establecer la importancia de cada instrumento y sobre todo ubicarlo en el lugar perfecto para que funcione en la canción. Creo que eso es Da Pawn, a la cabeza de Mauricio y con la influencia única que proponen sus integrantes, la pureza, muchas veces del músico autodidacta, la forma en la que una banda forma una voz propia, sin tantas reglas establecidas por la institución o la mal llamada “industria”; es el riesgo el que ha hecho grande a este disco, la decisión de volver a las raíces y con madurez traer de nuevo esa cara sincera, que seguramente agrada a varias esferas, convirtiendo esta música en un mensaje sin barreras, que bien puede llegar al músico más exigente como al fan más desinteresado. Sin mucho más que decir me quedo dando vueltas en la última melodía del track secreto que aparece al minuto 8:28 de “Voces Difusas” y exactamente en el 11:11 termina repitiendo “Resucité, resucité”.